Esta semana se festejó el día de la astrología en conmemoración a los Reyes Magos. La historia cuenta que ellos observaban una estrella que les indicó que iba a suceder un milagro y que tenían que estar allí para verlo. Curiosos e intrigados la siguieron, llevando consigo mirra, oro e incienso como ofrenda.

Esa estrella era en realidad la conjunción entre Júpiter y Saturno, y los reyes magos además de médicos, filósofos y teólogos, eran astrólogos. Al llegar al pesebre, ofrendaron al niño recién nacido oro, un metal precioso que daba valor a la vida humana, la mirra para sanar y el incienso para utilizar en rituales religiosos y espirituales. Ellos vieron en Jesús su rol de sanador y guía para el mundo.
Estás figuras del medio oriente y la cultura árabe, que nos llegan a través de cuentos e historias que parecen solo eso: cuentos, en realidad no hacen más que mostrarnos la conexión que siempre existió entre el ser humano en la tierra y los acontecimientos del cielo. Los humanos siempre observaban las estrellas para tratar de entender el misterio de la vida.
Hay un hilo invisible que se teje entre los acontecimientos estelares y terrenales de una manera extraña y fascinante. Y la astrología lo comprueba. Es la mancia más antigua y ancestral, y aunque se la quiera desacreditar de muchas formas, jamás podrán hacerlo. Siempre estaremos conectadas al universo porque somos cada una en nuestro interior, un pequeño universo.

Feliz día a quienes amamos este lenguaje simbólico, lo usamos y lo practicamos con amor y conciencia!
¡Feliz día magas y magos!
Andre